LA GENTE COMUN Y LA CRISIS
QUE VIVA EL CAPITALISMO
Mientras Bush y los gobiernos de los paises desarrollados reparten miles de millones de dolares a sus amigos banqueros, lo que no sale en las noticias, lo que no se ve en televisión, es lo que le pasa a la gente de la realidad. Del dia a dia, como varios –si no todos – de los qu reciben los correos que mando de vez en cuando.
Pero la historia es dura, he aquí una par de anecdotas tomadas de el periodico The Sun de los estados unidos de Norteamérica:
Millones de familias norteamericanas están amenazadas con el desahucio de sus casas, algunas porque no pueden pagar las hipotecas y otras porque no pueden pagar los alquileres. Un sheriff del condado en Illinois se ha negado a cumplir más órdenes de desahucio (echar a la gente a la calle). "Quizás ninguna parte de nuestro trabajo es tan difícil como la tarea que realizan nuestras unidades de desahucio. Un día determinado, a nuestros hombres les piden que echen a una familia de su casa, con todas sus posesiones a la acera, algunas veces robadas por los que viven cerca", estas son las palabras de Tom Dart, el sheriff del condado de Cook. "Donde las empresas hipotecarias ven pedazos de papel, mis hombres ven personas".
Sólo este año, casi setecientas cincuenta mil personas en EEUU ya han sido desahuciadas. Sólo en septiembre lo fueron más de 107.500. Pero no son banqueros, entonces, le gobierno no va a ayudarlos, simplemente no importan.
El 3 de octubre, Addie Polk, una pensionista de 90 años de edad de Akron, Ohio, se disparó dos veces cuando los sherifs intentaban desahuciarla. Llevaba viviendo en su casa desde 1970 y, junto con su marido, y la terminó de pagar en 1982, justo antes de jubilarse. En 2004 tuvo dificultades económicas y recurrió al Countrywide Home Loan, firmó una hipoteca a 30 años por valor de 45.620 dólares, y una línea de crédito de 11.380 dólares. Tenía 86 años. Entonces, por problemas economicos, comenzó a dejar de pagar y el año pasado Countrywide inició el juicio hipotecario. La casa fue vendida en una subasta a Fannie Mae a principios de este año por 28.000 dólares, así que los hombres del sheriff comenzaron a entregar las órdenes de desahucio.
En julio, Carlene Balderrama, 53 años de edad, madre de un hijo en Taunton, Massachusetts, envió un fax a su empresa hipotecaria: "En el momento en que iniciéis el juicio hipotecario por mi casa yo estaré muerta". Cuando la policía llegó a su casa ella estaba muerta, se había disparado junto a su marido con un rifle. Por todo el país han aparecido ciudades formadas por tiendas de campaña, en Fresno, Reno, Seatlle, San Diego, Portland, Columbia, etc., La crisis también está golpeando a la clase media. El 6 de octubre, CBS presentaba la historia de Ross DeMona. Hace dos años ella compró una lujosa casa con cinco dormitorios, tres bajos y piscina cubierta. Trabajaba como inversora inmobiliaria y podía permitirse pagar una hipoteca de 2.700 dólares al mes. Pero su empresa colapsó al mismo tiempo que su recibo de hipoteca subía a 4.900 dólares mensuales. Ahora la casa está en un juicio hipotecario y ha recibido el pasado mes la orden de desahucio, tiene que sacar sus cosas a la calle ya.
En la rica Santa Bárbara, California, el ayuntamiento ha preparado 12 aparcamientos para personas sin techo que viven en sus coches. Entre ellos está Craig Miller, su esposa Paige y dos hijos, viven en una pequeña caravana. "La familia tenía su propia casa de cuatro dormitorios con una piscina. Pero cuando la empresa de Craig fracasó la perdieron", informa la BBC. Barbara Harvey, una madre de tres hijos con 67 años, antes tramitaba préstamos, perdió su casa en marzo de este año después de ser despedida. Ahora vive en un pequeño Honda en el mismo aparcamiento de Santa Bárbara.Citan también a un trabajador comunitario de Santa Bárbara que dice: "Estas personas han trabajado toda su vida para tener una casa, ahora están deshechas y calcinadas ¿cómo puede ser tan devastador? No es el sueño americano, es la pesadilla americana". Esta es la base para el desarrollo de un ambiente profundo y duradero de cuestionamiento de la validez del propio sistema capitalista. Y este es sólo el comienzo.
