El Salvador, un estado fracasado???
Un estado fracasado es aquel en e que los mareros cobran impuestos y se adueñan del territorio, mientras el gobierno no puede o no quiere cobrar impuestos y no controla todo su territorio.
Es El Salvador un estado fracasado???
El Salvador: ¿Un estado en crisis? -
Por Alex Renderos
Fotos: Imag-ES, Luis Galdámez y Marlon Gómez
TOMADO DE REVISTA RUMBO
“Estados en crisis” o “Naciones con bajos ingresos y bajo stress”, son algunos de los términos en el ambiente político y académico de Estados Unidos, que a casi 17 años de finalizada la guerra fría luchan por entender la nueva estructura mundial que forma el “lado oscuro de la globalización” y lo que consideran dificultades a su seguridad nacional.
Y es en ese marco que surge la “Estrategia para Estados Frágiles” de la agencia de cooperación estadounidense USAID, en la que se utiliza términos como “vulnerable” o “crisis” para países que no pueden o no quieren garantizar la seguridad y servicios básicos a grandes sectores de sus poblaciones o en los que no ejercen control de sus territorios, en cuyos casos ilustrativo aparece El Salvador, al lado de Sudán, Sierra Leona y Afganistán.
Para el experto en las relaciones entre Estados Unidos y El Salvador, Leonel Gómez, esa estrategia refleja la nueva política de seguridad del poderoso vecino del norte “tal y como fue definida” por el presidente George Bush.
“Los actuales problemas de seguridad que atañen a Estados Unidos en el siglo XXI, ya no solo se pueden resolver por la vía diplomática y militar, sino que se necesita un componente de desarrollo e inversión social”, dijo Gómez.
El informe estratégico de USAID publicado en 2005 reconoce que “una raíz de la amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y la comunidad internacional, es la falta de desarrollo, que no puede ser atendida únicamente a través de medios militares y diplomáticos”.
“Eventos en años recientes tales como gobiernos que están colapsando, redes criminales y terroristas, crisis humanitarias y una agobiante pobreza con ramificaciones globales, han traído hasta nuestro hogar la trágica realidad…estados muy débiles tienden a ser ese vector para estas fuerzas desestabilizadoras, que a la vez de manifestar el lado oscuro de la globalización nos plantea un difícil desafío de seguridad nacional”, dice el informe.
USAID usa el término frágiles para referirse a una gama amplia de estados colapsados, que están fracasando ó que se recuperan. Sin embargo, la distinción entre ellos no siempre es muy clara en la práctica, ya que como estados frágiles estos raramente se desplazan sobre un camino previsible de fracasos y recuperación y las etiquetas pueden ocultar condiciones regionales y de sub estados, tales como insurgencias, facciones, etc. y que pueden ser factores muy importantes en situaciones de conflicto y fragilidad. Por lo tanto, la estrategia distingue entre aquello estados frágiles que son vulnerables y los que ya están en crisis.
El informe especifica: “USAID está usando vulnerable para referirse a aquellos estados que son incapaces ó que no quieren asegurar la provisión de seguridad y servicios básicos a porciones significativas de sus poblaciones, lugares en donde la legitimidad de su gobierno está en duda”, incluyendo estados que están fracasando ó que se recuperan de una crisis.
Prosigue: “USAID está usando crisis para referirse a aquellos estados donde el gobierno central no ejerce un control efectivo sobre su propio territorio ó es incapaz ó no quiere asegurar la provisión de servicios vitales a partes significativas de su territorio, en cuyos lugares la legitimidad del gobierno es débil ó no existe, y en donde el conflicto violento es una realidad ó un grave riesgo”.
Casos ilustrativos
Dentro de los casos de estados en crisis, según el criterio, están: A) Sudan, B) Afganistán, C) El Salvador y D) Sierra Leona. “La investigación indica que la inestabilidad relacionada con los estados frágiles, es el producto de una manera inefectiva e ilegítima de gobernar”.
Hay efectividad cuando hay capacidad del gobierno de trabajar con la sociedad y asegurar la provisión del orden, los bienes públicos y los servicios. Hay legitimidad cuando un importante segmento de la sociedad percibe que el gobierno está ejerciendo el poder del estado de una manera razonablemente justa y en interés de la nación.
“Cuando la mencionada efectividad y legitimidad son débiles, el brote de un conflicto es como el fracaso del estado”, se lee en el informe.
A juicio de Gómez “una de las razones por la que estamos en la categoría de crisis, es porque el sistema judicial no funciona. El crimen organizado no quiere que funcione y hay lavado de dinero. Tenemos grados tan altos de impunidad, los criminales hacen lo que quieren”.
Y es por eso que “estamos presenciando que son las pandillas y otros sectores del crimen organizado los que cobran impuestos impunemente, desplazando así al estado y eso es una crisis”, enfatiza Gómez, quien además ha investigado crímenes y abusos a los derechos humanos durante y después de la guerra civil salvadoreña para el ala demócrata en Estados Unidos.
Gómez agrega que cuando el informe estratégico dice que el “gobierno central es incapaz, ó no quiere asegurar la provisión de servicios vitales a la población, la respuesta real es que no quiere” y recordó que “hace un año un sector del gobierno de los Estados Unidos le ofreció a El Salvador 45 millones de dólares para reformar el sistema judicial y hasta ahora ese ofrecimiento ha quedado flotando”.
Y sobre las razones de ¿por qué El Salvador es un caso ilustrativo por encima de Guatemala ó de Honduras, cuyas situaciones internas presentan actitudes similares de impunidad y crimen? Gómez explica que “la gran diferencia entre Guatemala, Honduras y El Salvador es que aquí hubo un involucramiento de los Estados Unidos desde la guerra civil” y es que la ayuda que dieron sucesivas administraciones nunca llegó a esos países, porque aquí se involucraron directamente. “Los problemas de El Salvador, los ven como de ellos y por lo tanto no pueden permitir que el país fracase”. Durante más de una década de guerra al país llegaron al menos 3,000 millones de dólares en asistencia militar y económica.
Pero critica duramente a los que dirigen el país. “Los que tienen el poder actualmente es la misma gente que peleó contra el comunismo...son los ahijados de Estados Unidos...una ultraderecha primitiva que ahora nuevamente está en crisis, no por el comunismo, sino porque el sistema judicial no funciona y eso no lo pueden permitir”.
La directora del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana, Jeannette Aguilar, asegura que el país está en problemas. “Estamos en un momento de crisis social. A 15 años de los acuerdos de paz, el estado está desbordado, porque no ha logrado resolver ni el problema de seguridad de la población, ni el problema de la situación económica”, asegura.
“En el caso de la seguridad el estado se vuelve incapaz de mantener el monopolio del uso legitimo de la fuerza, que es criterio fundamental y básico de toda sociedad democrática.
Hemos visto que el estado cada vez más está delegando a manos privadas el control de la seguridad...el estado desplaza a manos privadas y a los propios ciudadanos el control de la seguridad y ¿qué puede pasar entonces? Un incremento de los niveles de violencia”, afirma la directora del IUDOP.
La realidad que El Salvador enfrentan, a través del avance de controles de zonas por grupos delincuenciales como “las maras” o los narcotraficantes, afectan la seguridad que el estado debe garantizar a su población.
El “fenómeno de El Salvador se basa en que el estado no tiene control territorial dentro de su mismo territorio, en cuyo espacio los grupos armados, sean pandillas o narcotraficantes, ejercen un poder mucho más notable e influyente sobre los habitantes que el mismo estado, poder que luego comparten con otras regiones de diferente estados en Guatemala ó Honduras, a través de grupos similares u originarios de esos países, creando hoyos negros (‘black holes’) que cubren el territorio de los países”, explica el consultor estadounidense en asuntos de seguridad y amenazas de terrorismo, Douglas Farah.
“El fenómeno en África (Sierra Leona y Liberia), se basaba en el control de lugares para la explotación de bienes como la madera y los diamantes. El fenómeno en Centroamérica (El Salvador), se basa en el control de rutas estratégicas para el narcotráfico y otros tipos de tráfico ilegal (humano, autos robados, etc) y ya dentro del territorio se basa en la extorsión de bienes y recursos de la población local”, aseguró Farah con amplia experiencia en asuntos africanos y del área.
Agregó que “en África era una combinación de un estado criminal con grupos armados, las milicias, (mientras que) en El Salvador es una combinación de corrupción de elementos importantes del estado, en combinación con grupos criminales. Estos grupos son básicamente mini-estados dentro del estado y el estado no tiene capacidad para enfrentarlos”.
Metamorfosis y las utopías privadas
Según la investigación del “Grupo Conjunto para la investigación de grupos armados ilegales con motivación política” o sea los antiguos escuadrones de la muerte, tuvieron una metamorfosis a esferas de crimen organizado. Allí comenzó el ciclo de impunidad criminal.
Luego y con la elite del país cada vez más inmersa en sus utopías privadas, comenzaron las deportaciones de ilegales por parte Estados Unidos, muchos de ellos pandilleros y que ante la falta de oportunidades y políticas de reinserción social local, fueron el vector para el surgimiento de las pandillas al tipo estadounidense y a las que ahora se tipifican como nuevas expresiones del delito.
“Hay lugares de influencia de las pandillas, particularmente la Mara Salvatrucha, en donde la policía no logra garantizar la seguridad de la gente y el dominio del territorio es tal que otras funciones básicas en esos territorios, como lo son educación y salud, solo son posibles si estas expresiones nuevas de crimen organizado lo permiten”, dijo a RUMBO una fuente policial.
Gómez considera que esas y otras acciones convierten a las pandillas, como un poder real con el que muchas veces se vuelve necesario negociar. “Ahora la iniciativa la tienen las maras y ya se están definiendo como una nueva clase social con poder político y económico. Al haber pactado con el alcalde de San Miguel (Wil Salgado) para frenar las extorsiones, el edil consiguió la paz y las pandillas un reconocimiento. Va a llegar el día en que las mismas pandillas van a dar servicios y si no quieren ser desechas, van a tener que convertirse en otro estado, tal y como paso con la mafia en Estados Unidos y surgieron Las Vegas y eso ya está pasando en El Salvador”.
Externamente, también enfatiza el informe, “estados de shock, generados tanto por una súbita caída en los precios de materias primas ó por vía de desastres naturales, pueden igualmente ser culpables en socavar la estabilidad”.
Agrega que “irónicamente, el repentino flujo de ingresos externos que distorsionan las señales en el mercado, pueden ser inquietantes, a menos que se tomen las debidas acciones para manejar e invertir estas inesperadas ganancias de sabia manera”.
El informe puntualiza que “en países en donde se carece de la habilidad, o la voluntad de proveer de servicios básicos ó de protección, nosotros no podemos darnos el lujo de mirar hacia otro lado”. Porque cuando “el desarrollo y el gobierno fracasan en un país, las consecuencias se tragan a regiones enteras y luego saltan a otras partes del mundo. Las realidades del siglo XXI demuestran que ignorar a estos estados, plantea grandes riesgos y aumenta la posibilidad de que el terrorismo forme raíces”. Y “al menos una tercera parte de la población mundial habita en áreas que son inestables o frágiles”.
La visión estratégica del informe enfatiza que “cuando un estado está en crisis, si USAID decide entablar la situación, el foco estratégico estará en estabilizar la situación, mitigando así el impacto de conflicto donde ya existe, y focalizarse en los actores claves para apoyar las reformas encaminadas hacia lo que está ocasionando la crisis.
Varias naciones en situación de posconflicto están ya dentro del rango de crisis, debido a su probabilidad de retornar a confrontarse”.
Y agrega que “la falta de seguridad juega un rol muy particular en escenarios con crisis o escenarios de post conflicto. Y asegurar cierto nivel de estabilidad es a menudo un prerrequisito para avanzar en los esfuerzos de estabilización y reconstrucción lo que requiere coordinación entre todas las partes relevantes del Gobierno de Los Estados Unidos”.
El factor clave, mencionado en el informe, es la seguridad que permita el libre movimiento de personas y el comercio, para poder lograr una pronta recuperación y que sea duradera.
Además de focalizar el establecimiento de la seguridad, el monitoreo del respeto a los derechos humanos y el apoyo a iniciativas para prevenir esos abusos, son las opciones para un estado de posconflicto y en crisis.
Conclusiones:
El informe estratégico concluye que “los estados frágiles han planteado por mucho tiempo un problema para los Estados Unidos y son ahora reconocidos como la fuente u origen de las más apremiantes amenazas a la seguridad de la nación”.
“USAID tiene una extensa experiencia en estados frágiles, pero claramente un acercamiento más estratégico es necesario. Esta estrategia establece una visión de respuesta a estos estados, incluyendo aquellos en escenario de posconflicto donde las condiciones no prevén la fundación suficiente para un desarrollo a largo plazo”.
“Esta nueva estrategia llama así a poner atención en el entendimiento de las fuentes de fragilidad y el establecimiento de prioridades-estabilidad, seguridad, reforma y capacidad- apropiadas a la realidad de estados frágiles.”
Para Gómez, sin embargo, “el daño ya está hecho”, pues “llegamos hasta aquí gracias a tantos años de robo, mentiras e impunidades. Salir de la crisis es casi imposible...nos hemos educado dentro de una clase social fabricada en un laboratorio de Frankenstein.....hay que estudiar al imperio Mongol, hay que estudiar a Genghis Khan, para entender esta mentalidad que nos ha llevado a la crisis en que estamos”.
Con información adicional de Raúl Gutiérrez y editado por Alberto Barrera.
Etiquetas: el salvador, estado, politica

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